AVISO Y RECOMENDACIÓN

Su navegador web (Internet Explorer 6) está obsoleto lo cual puede provocar que ciertos elementos se muestren descolocados o no se carguen correctamente. Además, tampoco podrá ver bien, populares webs como Youtube o Facebook, entre otras muchas.

Le recomendamos actualizar su navegador aquí o instalarse otros fantásticos nevagadores gratuitos como Firefox o Chrome.

Ah, y no olvide guardar nuestra web en favoritos! Muchas gracias :)

RIMADO DE CIUDAD: 30 AÑOS DESPUÉS

Los poemas de Luis García Montero, la fotografía de José Garrido y Javier Algarra, y la música de Magic y T.N.T. han tenido con el tiempo caminos muy diferentes. Olvidos.es abre la carpeta de aquella publicación, el Diario de Granada de la época y recupera fotografías de Javier Martín, para pasados 30 + 1 años recordar Rimado de Ciudad, una aventura gráfica, poética y musical que empezó y acabó en 1983, en la ciudad de Granada.

RIMADO DE CIUDAD

  • Poemas de LUIS GARCÍA MONTERO
  • Música de MAGIC y T.N.T.
  • Fotografías de JOSE GARRIDO Y JAVIER ALGARRA
  • Diseño de JUAN VIDA
  • Producción musical de FERNANDO MIRANDA
  • Ideado y dirigido por MARIANO MARESCA
  • Impreso en GRAFICAS SOLINIEVE S.A. – GRANADA
  • Producido y editado por el ECMO. AYUNTAMIENTO DE LA CIUDAD DE GRANADA
Granada, mayo de 1983


Fases de este proceso

987654321

9El primer poema del rock

Jesús Arias (TNT)

El disco Rimado de Ciudad, gestado originalmente en el invierno de 1982 y lanzado en la primavera de 1983, sigue siendo hoy un proyecto de tal envergadura musical y artística que muy pocos conocen todavía su alcance. Fue el germen de algo. Su repercusión sigue recóndita y oculta, al acecho, como esas semillas que caen en campo contrario y tardan meses, años, o décadas, en fructificar.

Resulta curioso que, 31 años después de su publicación por el Ayuntamiento de Granada, sean profesores universitarios de Literatura de cualquier extremo del país, investigadores, estudiantes que hacen una tesis, coleccionistas, amantes de discos raros o gente ávida de rock lleguen a pagar, en subastas por Internet, hasta 300 euros (50.000 pesetas de las de entonces) por un disco que con sólo dos canciones, en formato maxi-single, apenas tuvo eco en su momento. Algo tiene ese disco que sigue atrayendo tanto.

El proyecto, ideado por Mariano Maresca, era fascinante de principio a fin: “Convertir la mítica ‘Granada, la bella’, de Ángel Ganivet, en ‘Granada, la herida’, de los años ochenta. No retratar la hermosura de postal de La Alhambra, no iluminar los rincones más entrañables del Albaicín, no pergeñar aquellos retratos que los pintores románticos ingleses y franceses del siglo XIX hacían de la ciudad. Nada de eso: se trataba de mostrar el otro lado de Granada, su lado más descarnado, el lado más oscuro, su suburbio”.

Como escribiría el escritor Antonio Muñoz Molina, “los suburbios son el Estado de Sitio de las ciudades”. Para Maresca se trataba, ante todo, de reflejar la auténtica realidad social de aquella España incipientemente democrática en la que, en aquel momento, sin embargo, los beneficios de la democracia no habían calado todavía.

En España, poco a poco, iba calando el fenómeno punk: Sex Pistols, The Clash. Músicos que, desde otros países, expresaban su rabia con guitarras eléctricas, voces roncas, furia y frustración acumuladas. La mayor decepción de la época entre la juventud de entonces, que Maresca acertó muy bien a describir o a condensar, es que los jóvenes estaban tremendamente descontentos, que no se creían la realidad que anunciaban los telediarios del momento, que no se tragaban el signo de los tiempos en el que todo resultaba maravilloso.

Pero la historia más concreta empezó de otra manera en Granada. Una noche, tras un concierto en el Albaicín, mientras los TNT, nos bajábamos del escenario, Maresca se nos acercó para decirme: “Me gustaría presentaros a algunos amigos poetas”. Fue así como conoceríamos a nuestros ‘hermanos mayores’: Javier Egea, Juan Vida, Luis García Montero, Álvaro Salvador y Antonio Muñoz Molina. Para nosotros conocer a un poeta vivo en ejercicio resultó lo más fascinante del mundo. Nos cambió el ‘chip’ cultural.

Ese momento se produjo, creo, en diciembre de 1982, en la Plaza Larga. Por aquel entonces Granada era ya un hervidero de grupos de rock: 091, KGB, Johnny Roll y Los Traviesos, Los Discretos, Neo Zelanda, Diseño Corbusier… De entre todos, Maresca había seleccionado a dos de los que parecían ser los más revoltosos de la ciudad para el proyecto, los heavy-metaleros de Mágic y los punkies de TNT.

A renglón seguido, nos habló de Luis García Montero, un delgadísimo poeta con cara de niño que tenía 24 años y que acababa de ganar el Premio Adonáis de Poesía por su libro El jardín extranjero. Durante la charla de aquella noche con los integrantes de Mágic y de TNT, Maresca lanzó una idea: “¿Os atreveríais a ponerle música a unos poemas recientes de Luis?”. Las dos bandas coincidimos inmediatamente.

Conversamos esa noche y durante muchos días después. Luis estaba escribiendo una serie de poemas utilizando las métricas del Siglo de Oro y que nosotros deberíamos enfocar aquellos poemas desde nuestra propia perspectiva. Eran sonetos, églogas, coplas de pie quebrado, pero con temática actual. Teníamos que fajarnos con la estética del Siglo de Oro para adaptarla a la música y la protesta social del Siglo XX. Íbamos a ser los trovadores de nuestro tiempo. La idea era genial. Genial por todas partes.

A lo largo de muchas conversaciones surgió una nueva idea: encargarle a los fotógrafos José Garrido y Javier Algarra que montasen un auténtico álbum de fotos sobre los suburbios de Granada: la idea era mostrar la Granada real. O, más bien, las dos imágenes de Granada.

El proyecto era estéticamente brutal, ingenioso, creativo. Luego, otra vez más, en una de aquellas reuniones, Mariano Maresca lanzó otra nueva idea: “En lugar de un disco, ¿por qué no sacar una especie de caja que contuviese los poemas de Luis García Montero, las fotografías de José Garrido y Javier Algarra, los temas musicales que se nos ocurrieran a Mágic y a TNT?”… En esa época no existía el concepto de libro-disco. Sí existía el concepto de “box” [caja] ideado en Inglaterra por gente como Mike Oldfield o Pink Floyd. “Box” era una caja, con el tamaño de la portada de un disco que tan sólo incluía discos, dos, tres, cuatro discos en vinilo. Mariano introdujo el concepto de que una de aquellas cajas podría contener discos, fotos, poemas… de todo.

Maresca se puso en contacto con la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Granada, Mariló García Cotarelo, para conseguir cierta financiación y la respuesta fue inmediatamente positiva. Tanto los grupos Mágic como TNT nos pusimos de acuerdo en qué letras adjudicarnos, sugerir ingenieros de sonido y todo eso. Recuerdo que, sobre el 28 de diciembre de 1982, el Ayuntamiento de Granada nos ofrecía a ambos grupos la posibilidad de grabar en el Auditorio Manuel de Falla. Mágic y TNT propusimos a Manuel Dabán como ingeniero de grabación.

Resultó un día increíble de grabaciones. Allí estábamos nosotros, en un auditorio vacío, tocando nuestras ideas. Recuerdo que yo le había explicado en nuestro local de ensayo a mis dos compañeros de grupo, el batería Joaquín Vílchez, y el bajista Ángel Doblas, mi idea sobre el tema que habíamos elegido, ‘Coplas a la muerte de su colega’, brutal reinterpretación de Luis García Montero de ‘Coplas a la muerte de su padre’, de Jorge Manrique. Mágic había elegido el poema ‘El Aguilucho’.

Desgraciadamente, conforme la fecha de grabación se acercaba, el Ayuntamiento de Granada retiró gran parte de la financiación. El día antes de ir a grabar a los estudios Gramola de Madrid se nos avisó que carecíamos de presupuesto para músicos de orquesta y demás.

Durante la primavera de 1983, con la producción de Fernando Miranda, tanto Mágic como TNT grabamos nuestros respectivos temas en Madrid. Cada uno de ellos duraba la friolera de 11 minutos. Debido a la extensión de los poemas, decidimos trocearlos musicalmente. El resultado fue un disco extraño, extemporáneo, difícil y atrevido. Era abrir una puerta. Fue un “ahí queda eso”. Creo que hicimos un buen trabajo tanto Mágic como TNT. Rimado de Ciudad fue un disco cojonudo, no por el disco en sí, sino como germen de una idea.

Hoy, Rimado de Ciudad es una puerta abierta hacia otras cosas, un disco tremendo, puro, frágil, roto, pero que tiene muchas cosas encubiertas. Es la semilla en campo contrario, la semilla que tardará meses, años, en crecer, en dar sus frutos. Sería una buena idea volver a retomar aquel proyecto, incluyendo ahora a muchos más grupos, sacando el libro completo de Luis y retratando la Granada marginal de hoy. Al fin y al cabo, volvemos a vivir los mismos tiempos de desolación y angustia.

Añadir comentario

Enviar este artículo

Comentarios a "El primer poema del rock"

Fases de este proceso

987654321