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DIRECCIÓN ÚNICA

El profesor Sergio Hinojosa inicia una colección de reflexiones sobre la imposición del pensamiento único, sus mecánicas, tácticas y estrategias. Como señala el profesor « nuestras sociedades occidentales ofrecen a sus “ciudadanos” un contexto de precariedad y emprendimiento, en el cual, el entramado de comunicación posee una idea de sujeto individualista, competitivo y a-político, derivada en gran medida de este ámbito cognitivo y de eficiencia tecnócrata de los modelos REDER para toda organización».

Sergio Hinojosa

Fases de este proceso

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4Psicología Cognitiva

Los trabajos anteriores de Jean Piaget, durante la década de los años cuarenta, habían puesto las bases evolutivas de este modelo, en el que las estructuras psicológicas se desarrollan a partir de reflejos innatos, se organizan durante la infancia en esquemas conductuales, se internalizan en los primeros años de vida como modelos de pensamiento, y se desarrollan durante la infancia y la adolescencia en las complejas estructuras cognitivas características de la vida adulta. Este planteamiento afectaría profundamente a la pedagogía y a las investigaciones psicológicas posteriores (los citados Bruner, Miller, etc.).

Este enfoque multidisciplinar y este lenguaje particular sirvieron para intentar explicar cuestiones relacionadas con las membranas neuronales, pero también extendieron una terminología sobre las estructuras cerebrales asociadas a procesos mentales como la memoria, el condicionamiento y al aprendizaje. En el horizonte ideal quedaba “la conciencia humana”, aún “sin descifrar”. Un ideal que se intentará recubrir a fuerza de repetición, y que vino a afianzar la convicción de que “el entendimiento preciso de los mecanismos imperantes en la mente exigía fundir las aportaciones de una serie de ramas que, pese a sus divergencias, habían demostrado gran capacidad de penetración teórica y experimental en sus respectivas áreas científicas”. 1 Y, efectivamente, dicha interdisciplinariedad facilitó la fusión del lenguaje “ neuro ” con el lenguaje “ psi ” y desplazó al conductismo, llevando a un primer plano al cognitivismo, que llegó a ser desde finales de los 60 la corriente imperante en EEUU.

En la medida que la teoría cognitiva fue ganando campos y creando un “ámbito cognitivo”, también fue prescindiendo de los aspectos culturales concretos, de la historia, y de las relaciones y contextos sociales y emocionales y, consecuentemente, de todas las disciplinas que acogían tales particularidades. De modo que la explicación cognitiva, dotada de cierto aparato matemático, aprovisionada de ingente investigación patrocinada y posicionada como ciencia, no veía ya necesidad de recurrir a la historia, a las ciencias sociales o a las antiguas psicologías, y mucho menos al psicoanálisis. De hecho, al ser considerada “ciencia” por la “Academia” 2 , se introducía una dimensión de necesidad científica , que hace superflua la particularidad de la historia, la reflexión especulativa y cualquier otro desvarío de la razón no matematizada.

Y conforme el cognitivismo ganó puestos en las universidades occidentales, fueron quedando, fuera del foco y apenas financiadas, las antiguas psicologías (conductismo, psicoanálisis, Gestalt, etc.). También se vieron desplazadas las demás ciencias sociales no interesadas especialmente en interpretación cognitiva. En adelante, el dominio académico se fue impregnando de espíritu cognitivo-revolucionario contagiando su euforia a las nuevas disciplinas derivadas y a los nuevos proyectos de las universidades.

Desde que Lashley, Von Neumann y McCulloch en la fundación Hixon en 1948 postularan 3 , más allá de la biología, neurología y la sociología, el concepto de “representación mental” el rumbo de la psicología cognitiva se había fortalecido frente a otras opciones. Posteriormente, esta preeminencia se consolidará con el avance de la computación y la aparición de los ordenadores personales. Para esas fechas, el conductismo era residual, por más ocupara todavía cátedras de psicología en las universidades.

Así pues, la psicología cognitiva se había asumido como la disciplina que debía superar las limitaciones de la psicología conductista, anclada en el simplismo del arco reflejo como única receta para el abordaje del comportamiento, dejando con ello fuera todo el “proceso cognitivo”. Evidentemente existían otras teorías y otros departamentos en la competencia como la Gestalt y diversas teorías del aprendizaje. Todas ellas trataban de explicar dicho proceso, pero la aparición del ordenador personal -el primero apareció bajo la marca Olivetti entre 1962 y 1964- y el auge de la teoría de la información, ofrecieron cobertura y legitimidad a la psicología cognitiva como ciencia provista de las técnicas y procedimientos adecuados para el razonamiento.

El ordenador era una máquina fascinante. Dotada de memoria y con capacidad exponencial para manejar símbolos y resolver problemas, abría un horizonte optimista y ofrecía un modelo para simular los “procesos mentales”. Esa dimensión, fascinante y a la vez práctica, demandaba abrir vías a la investigación del “razonamiento” y a los “procesos” de la “inteligencia” en todas las direcciones posibles, para orientar dicha simulación y para alcanzar el feliz desenlace de la “resolución de problemas”. Y en ese juego de focalización de lo humano en la noción de mente, y de reducir ésta a mero conjunto de procesos de información, la teoría de la información vino a prestar al cognitivismo un marco formal y supuestamente objetivo, para el estudio de la transmisión y formación de símbolos.

Mente ( Mind ) y cerebro ( Brain ), teoría de la información y psicología se unirían felizmente con las ciencias más sólidas: la matemática, la física y la biología en un acontecimiento particular. Este acontecimiento, como hemos dicho, tuvo lugar en Massachusetts en peno despegue en EEUU del ordenador personal.

Más tarde, la familia cognitiva se ampliará a las distintas corrientes: el funcionalismo psicológico, el conexionismo, el materialismo eliminista, el emergentismo, etc. Todas ellas, en general, entienden el proceso cognitivo inserto en un sistema (sea natural o artificial) con capacidad para almacenar y tratar la información, y consideran que, en su interior, se debe distinguir distintos niveles. Un nivel computacional , que especifica de manera abstracta la tarea a cumplir por el sistema, un nivel algorítmico , que define y especifica la naturaleza de la información a almacenar, y un nivel físico , que se refiere al estudio de la realización material de estos procesos.

Sea como sea, el objeto queda así definido como conjunto de procedimientos, mecanismos y algoritmos que definen un funcionamiento. Un funcionamiento que no tiene tanto que ver con el sujeto, cuanto con la máquina (computadora, dispositivos, etc.) y que sirve de soporte a estos discursos expertos.

1 BLANCO, C. Historia de la neurociencia. El conocimiento del cerebro y la mente desde una perspectiva interdisciplinar. Ed. Biblioteca Nueva, Madrid, 2014. P. 132

2 Término que designa a uno de los steikholders en la nueva lengua franca.

3 Castellaro, Mariano, EL CONCEPTO DE REPRESENTACIÓN MENTAL COMO FUNDAMENTO EPISTEMOLÓGICO DE LA PSICOLOGÍA. Límite. Revista Interdisciplinaria de Filosofía y Psicología [en linea] 2011, 6 (Sin mes) : [Fecha de consulta: 22 de noviembre de 2018] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=83622474005> ISSN 0718-1361

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