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Alex Chilton
La sencilla energía pop

JOSÉ MIGUEL MOLERO

Una nueva entrega de la galería de músicos que iniciamos hace unos meses con Nick Drake: artistas que no están en la primera fila de la fama, pero sí del valor y la influencia.

“Rock’n’roll is here to stay”. Thirteen (1972)


En cierta manera la publicación en el verano de 1967 de Sergeant Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles significó la defunción de lo que se había conocido hasta entonces como rock’n’roll. La que hasta ese momento no había sido más que música popular, pop, pura energía, instinto, pelos y guitarras, ruido, novedad y diversión, arte popular,  de la noche a la mañana pasó a convertirse pretendidamente en Arte, no arte, Arte. A partir de aquel disco la sobreintelectualización caló profundamente en la música pop sofisticando un discurso sobre el que ya siempre ha sobrevolado la aureola del Arte olvidando que las canciones pop siempre habían hablado de coches, de ir a bailar, de chicas, de padres, del colegio, de sentirse atado y liberarse, de sexo, de dinero y hacerse viejo, de ciudades y ruido, de amistad… simples emociones juveniles. Desde entonces no ha sido fácil volver a encontrar ese rock sincero, feroz y sencillo que caracterizó sus principios.

La música de Alex Chilton (1950-2010) es así. Sincera, sencilla, pop.


 Con apenas 16 años, aquel mismo verano del 67, Chilton fue número uno en medio mundo  con su grupo de instituto, Box Tops, y la canción The Letter, composiciones ajenas de soul blanco con influencias de la música británica. Un par de éxitos menores en la misma onda y la banda se disolvió tres años después. Es con su nueva banda Big Star, formada con otro compañero de instituto, Chris Bell, con la que alcanza su plenitud creativa. Corría ya el año 1972 cuando su primer disco sale a la calle, mal año para la sutileza pop en un momento en el que triunfa la sofisticación del glam-rock o la pretenciosidad del rock progresivo y los grupos mastodónticos. Tres discos y la banda se separa, a partir de aquel momento la carrera de Chilton en solitario, un tanto caótica, alterna la edición de discos en solitario con la labor de productor (produjo los primeros discos de The Cramps), los trabajos en colaboración con amigos (Alan Vega y Ben Vaughn) y  distintas reuniones tanto de Big Star como de Box Tops.

Si ya con Box Tops, Chilton supo insuflar a  composiciones ajenas su propio y personal influjo, es realmente en los tres discos de Big Star partiendo de un sonido heredero tanto de las melodías de los Beatles, como de las armonías vocales del country-rock americano y del rock enérgico de The Who, donde su talento tanto como compositor como de interprete a la guitarra y a la voz alcanza su plenitud.  Las canciones de Chilton pintan un retrato de la adolescencia y de la primera juventud, con sus contradicciones, frustraciones, entusiasmos y decepciones, ajenas a sofisticación alguna. Es difícil sustraerse a la simplicidad y a la honda emoción que emana de canciones como I’m in love with a girl o Thirteen. Hace falta un especial genio para capturar esos anhelos amorosos adolescentes, instantes eternos y universales, en canciones de apenas dos minutos. 

Con Big Star la versatilidad pop de Chilton brilló en su máximo esplendor, tanto en los arreglos vocales como de cuerdas, o en el protagonismo de la guitarra, acústica o eléctrica, generando un estilo propio, el power pop, del que tantos grupos han bebido. Su influencia es palpable en bandas tan emblemáticas como los primeros R.E.M., Wilco, The Posies, Teenage Fanclub. La, al parecer, fuerte y anárquica personalidad de Chilton y sus dependencias hicieron que sus discos en solitario no brillaran a la altura de su obra anterior, pero incluso en las numerosas versiones, desde standards del jazz a clásicos del pop-rock, que incluyó en sus últimos discos, no es difícil encontrar muestras de su genio pop patente en sus personales solos de guitarra.


Las canciones de Alex Chilton son uno de los exponentes máximos del pop como expresión de energía y magia concentrada en tres minutos, una de las mejores muestras del poder sanador e inspirador que una buena canción pop es capaz de transmitir. Energía y emoción popular.


Discografía seleccionada:

Con Box Tops:
- The Letter/Neon rainbow (1967)
- Cry like a baby (1968)

Con Big Star:
- #1 Record (1972)
- Radio City (1974)
- Third/Sister (1978)

En solitario:
- Bach’s Bottom (1975)
- Like Flies on Sherbert (1979)
- High Priest (1987)

Playlists:
ALEX CHILTON: una selección
ALEX CHILTON: homenajes, versiones, apropiaciones

Referencias:
http://www.bigstarreference.com/

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